24/10/11

Lejos de aqui

-No se por que tratas de analizar todo. ¿No te das cuenta que absorbe tu alma y dejas de vivir?-se indigno Anne.
-Pero, ¿que otra cosa puedo hacer? Quiero ser útil, no fallar, no ser un perdedor, un desecho de la sociedad.-se excuso Daniel.
-Jamas pensaría eso de vos.
-¿Y que piensas de mi?
-Que tienes miedo. El miedo mata.
La sala estaba a media luz y solo había un sofá para descansar un rato. La humedad predominaba en el ambiente y nadie podía quejarse porque la queja era la condena eterna. El Señor los miraría y los enviaría con el Castigador. ¿Quienes eran, que hacían y por que? Anne era muy joven para comprender. Era inocente como su belleza y despreocupación. En cambio, Daniel solo quería ser precavido. Esa casa, en esa sala le había enseñado mucho, a veces, cosas que él no quería saber, cosas espeluznantes.
-Quiero que sepas que no es miedo, es precaución.
-¿A que? Vive y deja ser. Vos siempre te preocupaste... El Señor castiga al perseguido porque quiere que disfrutemos.
-Pero no hay disfrute. Ni aquí, ni afuera. La Tierra esta en su peor momento. Los desastres la persiguen, la destruyen y yo no quiero que eso se agrave.
-Son procesos. Además, esta casa se va a caer también. No estas a salvo hasta que te mueras, ¿quieres morir?
-Seria algo precioso.-retrocede, se marea y se disculpa. Anne se tira en el suelo contemplando el cielo raso. Las telarañas lo cubren completamente y las arañas bajan en busca de ella. Son inmensas y pesadas. De repente, están sobre ella. Él se asusta y le echa agua.
-¡Idiota! ¡No me estaban haciendo nada! ¿Ves? Así es como el Hombre destruyo todo, se sentía amenazado y era prejuicioso... Eliminar era la única opción para ser superior. ¡Que equivocada sociedad! Un ser no es superior por eliminar a otro, un ser es superior cuando aprende a convivir y a respetar. Dejamos de ser seres hace tiempo y nos convertimos en algo horrible que no quiero nombrar.