22/4/11

¿Quién osa de ser digno de mi amor? Es mi tesoro, mi alma expuesta, al desnudo, sin matices... Servida sin ninguna protección. Por eso quiero cuidar mi amor de aquellos que puedan lastimarla. ¿Acaso tu eres capaz de lastimarme? Estoy segura que él que esta más cerca de el es el que me va a lastimar más sangrientamente. Oh, duele de tan solo pensarlo. No, no te atrevas a tocarme de más. Ese no es el modo de conquistarme

10/4/11

La historia NO oficial de un Monet


Ninfeas, armonía en verde

Corría el año 1899 y Claude solo quería anticiparse a los lamentos de la muerte. Había un lugar especial dentro de un Edén misterioso donde solo los soñadores e irrealistas llegan con su corazón puro. Claude anciano volvio al  origen de todo, al lugar donde descubrió que el amor existía. Se sentó y vio la flora del lugar. Estaba más parda en comparación con su "época de oro". Oh, la juventud: despreciada en un primer momento, pero deseada para prolongar la vida al fin y al cabo. Mirad cuanta vegetación que enceguece su castigada vista, mirad como desborda de lágrimas; sabe lo que le espera pero no quiere saber nada más. Quiere volver a sentir la brisa suave de la primavera. Pero esa plenitud es un beneficio solo para jóvenes pobres que viven  y mueren de la naturaleza. Escuchad sus penas, sus errores, su pasado... Oh, oda al amor pasado. Oh, oda a un sufrimiento ya cerrado. 
El césped lo acobija con sus recuerdos. Cuenta que sólo tenia trece años cuando se enamoro por primera vez. Recuerda que era muy bella pero era algo prohibido. Algo ilegal: ¡Algo impuro! Él era un chico inocente que solo buscaba acobijarse sobre una figura femenina. Extrañaba mucho a su madre.  La gran muchacha se llamaba Ciel. Claude la recuerda como la extranjera espiritual de quince años. Blanca porcelana, larga y sedosa cabellera, virgen...Lo más puro que un niño pueda desear de una mujer. El niño se había embelesado con semejante  belleza.
Todos los días, la mujercita iba a ese Edén y se paraba en el medio del puente a contemplar, desde otro ángulo, la belleza del lugar y cuando había viento, el polen que se desprendía de las flores caída armoniosamente sobre dicho cuerpo. Cierto día, el pequeño la descubrió mientras buscaba manzanas. Casi se desmaya de la emoción. Ella era la elegida. Se ruborizo al instante  y tuvo el impulso de hablarle pero su mente logro dominarlo.
Pasaron algunos días y la situación se repetía pero un día su apasionado corazón tomó el mando de su cuerpo y se le acercó. Caminó hacia ella con una delicada torpeza  hasta caer, literalmente, a sus pies. Ella lo ayudo a incorporarse y tan pronto como sus miradas se cruzaron, se enamoraron. 
-Puedo creer que este muerto y que este sea un vasto sueño. Un puente hacia el cielo.-dijo él
-Pero aquí estas, parado frente a mi. Y aunque no sientas que respiras estas más vivo que mi ser.-respondió ella.
-¿Como puede ser? Un ángel que me ha salvado de caer desfallecido en la naturaleza...
-Oh, dejad las exageraciones de lado. No ha sido más que una tonta caída.
-Dicho así, me retracto y me presento. Soy Claude. Un gusto, ¿señorita...?
-Creo que ya sabe mi nombre. No es la primera vez que lo veo.
-Entonces, el destino ya nos ha presentado, lo cual simplifica las cosas.
Ella rió y levanto la vista. Su sonrisa desapareció y se largó sin adiós. Él no entendía nada. Parecía un sueño, una falsa realidad o una paralela. ¿Era ella real? 
Después de esa vacía y extraña presentación sucedieron hechos extraños. Por el puente la chica no aparecía y en el pueblo habían desaparecido varias mujeres jóvenes. Claude rezaba por Ciel todas las noches, para protegerla. Pasaron meses y él ya estaba muy preocupado pero su fe permanecía intacta. Cierto día, él estaba acostado en el mismo césped donde hablo por primera vez con su gran amor cuando una mujer se le acerca y lo besa. Era ella. Estaba irreconocible. Él se asustó pero se alegró al verla.
-Tuve que huir.
-Pero sin adiós. me dejaste librado al azar. Ha pasado mucho tiempo.
-Pero se que no ibas a dejar de venir. Lo vi en tus ojos. Oh, ¡yo sabia que me amabas!
-¿Donde estabas?
-Eso no importa cuando estoy contigo.
Era una tarde muy hermosa para desperdiciarla y el "Edén" estaba a su disposición: mariposas de diversos colores volaban a sus alrededores mientras bailaban. Lento, más lento... Más las flores diminutas que caían con la brisa. Sí, la magia se concretaba en el beso mas puro de todos los conocidos. La felicidad recorrió sus cuerpos como un rayo aniquilador. 
Pero de pronto, las mariposas cesaron, las flores se secaron y la brisa calmó. Ella, automáticamente, se aleja y sus ojos cambian de color miel a negros azabaches. Ahí en medio de la locura, desaparece. Otra vez, como un tonto, él había quedado. Tan desdichado que durmió donde su primer beso tuvo. Buena manera de torturarse.
Que triste, yacer en un lugar tan bonito.
Que lamentoso que sea de tan buenos recuerdos.
Que tonto no salir de allí.
Que valiente esperar.
Pasan meses hasta que aparece de vuelta, en las mismas condiciones de antes, tan desarreglada como inhumana. Su piel estaba excesivamente traslucida y sus labios secos como el silencio de las quejas de él. Sigilosamente lo despierta con varias caricias. Así lo controla.
-Era una emergencia.- se excusa
-No importa. Vivo o muerto te esperare todo lo que fuese necesario. Eres el motor de mi existencia.
-Me queda poco aquí. Me han ubicado.
-No importa. Espero, espero, espero... Sufro el que no estés siempre a mi lado pero resucito cuando te veo pues olvido todo el martirio anterior. Son tus besos, son tus caricias, sos vos todo lo que necesito...
-Pronto dejaras de esperarme...
Pero él no le pudo negar pues ella de un beso ya lo había atrapado. Desgracias vienen de CielTrágico por excelencia. Otra vez, la larga espera empezó. Los meses pasaron, los años aterrizaron, los lustros se acercaban... Y un día de verano, él al lago se tiraba. Oh, el horror de encontrar a tu amor ahogada. Ya no había nada por hacer. Solo le quedaba recordar esos tres hermosos momentos. Tan únicos, tan mágicos... Oh, por favor, que vuelvan y que Claude sonría de vuelta. Oh, el primer amor, marcado en su corazón

1/4/11

No entiendo lo que dices.
                                  Creo que esto es un juego sin fin.


     Me encantas pero es matemáticamente imposible lo nuestro.      
                                                         
                                                           ¿Y si me equivoco...?


  ¿Y si sos el complemento perfecto para que sea completamente feliz?                   
                                                                            
                                                           ¡Es que necesito saber!


        No aguanto no ver tu rostro amándome.          No soporto estar lejos de vos


                                                      Porque te extraño.      
    
                                                                      Y te amo, por sobre cualquier cosa.